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Así se urdió el enredo societario del Canal para comprar Emissão

Martes 16 de Mayo del 2017

Primero se contacta con unos abogados en un país de legislación societaria favorable, pongamos Uruguay. Se les pide que creen una empresa —por ejemplo, con el hijo del dueño como principal socio— que, después de varios cambios de accionariado, acaba con otro nombre y siendo comprada por una filial del Canal de Isabel II. Poco después, se usa para adquirir, haciendo pagos a través de Suiza, una empresa brasileña por mucho más de lo que en realidad vale, enriqueciendo presuntamente por el camino a “determinadas personas” con dinero público.

Fachada de la sede del Canal en Madrid.

Fachada de la sede del Canal en Madrid. Santi Burgos

Las explicaciones que el bufete de abogados uruguayo Algorta & Asociados ha ofrecido a los grupos de la oposición en la Asamblea de Madrid —para demostrar que él no hizo nada ilegal— permiten reconstruir el enmarañado proceso por el que se creó la sociedad instrumental Soluciones Andinas de Aguas. Es decir, la firma utilizada por las principales filiales del Canal en Latinoamérica (Extensia e Inassa) para adquirir en 2013 Emissão Engenharia e Construçaõ. Una compra plagada de presuntas irregularidades, que está en el centro de la Operación Lezo contra la corrupción que ha llevado a la cárcel al expresidente madrileño Ignacio González.

El auto del juez Eloy Velasco del pasado 21 de abril sostiene que “las justificaciones esgrimidas para intermediar la sociedad uruguaya Soluciones Andinas del Agua en la operación carecen de fundamento”. Además, añade que “en el diseño, preparación y desarrollo de la compleja operación societaria participaron activamente tanto Ignasi Maestre como el propio Edmundo Rodríguez Sobrino”. Este último, detenido junto a González, fue hombre de confianza del expresidente en los negocios del Canal en América y gerente de Inassa. Por su parte, Maestre es un empresario andorrano muy cercano a Rodríguez, propietario de Igmasa y relacionado con varios casos de fraude fiscal de futbolistas.

El auto del juez señala como “fecha decisiva” abril de 2012, cuando Maestre compró la empresa que luego se convertiría en Soluciones Andinas. Sin embargo, la documentación del bufete uruguayo demuestra que estaba detrás de la creación de esa firma desde mucho antes.

Responsabilidad limitada. Maestre se pone en contacto con Algorta & Asociados el 15 de agosto de 2008 por correo electrónico para decirles que está “estudiando la utilización de una sociedad anónima o limitada uruguaya para operar con Brazil [sic]”. La idea, asegura, es poder cobrar rentas de alquiler a una compañía brasileña. Cuando el bufete se pone manos a la obra, el empresario andorrano decide que su nueva firma nazca bajo la forma de sociedad de responsabilidad limitada (SRL). Estas, según la legislación uruguaya, no exigen requisitos previos o permisos para un inversor extranjero, no restringen la repatriación de capitales y, a diferencia de las sociedades anónimas, no están sometidas al control de la Auditoría Interna de la Nación.

La preparación se completa el 14 de septiembre, cuando Maestre le pide a los abogados que sean ellos los que “constituyan una SRL” y que “posteriormente se realice una compraventa de las participaciones a la sociedad/persona designada por Igmasa”. Todo, “para facilitar el proceso de constitución y ganar mucho tiempo”, asegura.

La empleada accionista. En dos meses, el 27 de octubre de 2008, se inscribe en el registro nacional de comercio de Montevideo la sociedad Turman Investments SRL. El 99% de las acciones se ponen a nombre José Miguel Algorta Garicoits, hijo del dueño del bufete, y el 1% al de María Esther Campo Solares, que en algunas informaciones de la prensa uruguaya aparece como secretaria del bufete y en otras, como socia. El objeto principal de la mercantil se circunscribe a “la realización de todo tipo de actividades de inversión y tenencia de activos”.

De mano en mano.[ En febrero de 2009, Igmasa pide al bufete un cambio de accionariado: “Les recordamos que los accionistas de Turman serán los siguientes: Sociedad Fundación Himalaya (99%) y Yavango (1%)”. Ambas son mercantiles interpuestas offshore, con sede Islas Vírgenes y Panamá, respectivamente. Más tarde, Fundación Himalaya cede el 1% a Daniel José Herrera (otro presunto testaferro).

En agosto de 2011, el bufete se desentiende de la operación: entrega la totalidad de documentos a Pablo Roca, representante de Igmasa en Uruguay. Pero el Diario Oficial del país suramericano permite seguir el rastro. Por ejemplo, registra otro movimiento en marzo de 2012: Fundación Himalaya vende sus acciones a Yavango, y Daniel José Herrera a Tana Investment Company.

Aparece el Canal. En este tránsito, llega marzo de 2013, momento en el que la primitiva Turman, con la que se inició todo cinco años antes, cambia de nombre y se convierte en Soluciones Andinas de Agua. Poco después, en junio, esta vende la mayor parte de sus participaciones a las filiales del Canal Inassa y Extensia. Y el 14 de noviembre de ese mismo año, esas dos empresas del Canal adquieren con ella, por 21,5 millones de euros, Emissão, una empresa que al mes siguiente valía 10,2 millones; al año, 5,1 millones y que ahora está en pérdidas. El juez Velasco trata de averiguar, entre otras cosas, si alguien se repartió el dinero que se quedó por el camino.

Fuente: http://ow.ly/Wq9M30bLfIa